

Gracias a Dios esta niña vive hoy en dia.
La pequeña, cuyo rostro sonriente hace honor al significado de su nombre (dulzura, en griego), volvió ayer a casa, con la ilusión de “comprar una piñata y llenarla de dulces”.
Con esa esperanza, Naomi deja atrás el recuerdo de la noche en la que una bala perdida de fusil, disparada por sicarios que en la calle atacaban a una familia de comerciantes, perforó la pared de su hogar y atravesó su cuerpo mientras dormía.
El saldo del atentado, además de las graves lesiones de Naomi, fue la muerte de un joven de 18 años, Rolando Ortega, que viajaba en la camioneta atacada, hijo del propietario de un local de venta de celulares en Plaza Meave, tras quien presuntamente iban los delincuentes y que desapareció después de abandonar el cadáver de su hijo en un hospital.
También resultó herida Miriam de la Rosa León, de 29 años, cuando caminaba por la zona.
Tras la balacera, Naomi fue atendida en los hospitales de Legaria y Moctezuma, ambos del Gobierno del DF, pero las complicaciones en su estado de salud obligaron a trasladarla al Instituto Nacional de Pediatría (INP).
Por lo que tengo entendido esta pequeña va a tener atención médica hasta los 18 años en el INP.

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